Escuelas de Interpretación Historiográfica.
Materialismo Histórico y Escuela Francesa de los Annales.
| Profesor: Jose Juan Sánchez Pérez |
Lectura 3
Bloque 2
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OBJETIVO: En esta lectura encontrarás
información sobre el Materialismo Histórico y sus categorías de análisis.
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INSTRUCCIONES:
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Lee con atención y subraya los aspectos más importantes
del Materialismo Histórico como son: representantes,
principales tesis y/o planteamientos, categorías de análisis y completa el cuadro sinóptico que viene al
final de la lectura.
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Corriente del Materialismo Histórico
Como consecuencia de la Revolución Industrial
y de la Revolución
Francesa se transformó el Modo de Producción, facilitando el
avance de la burguesía, que había acumulado importantes riquezas durante la
época mercantilista anterior. En Francia se produce una transformación política
impulsada por la burguesía, propietaria de las industrias. Iniciando así, una
rápida expansión creando nuevas fabricas que ocuparon a la población campesina
que había abandonado los campos. Esta situación dio lugar a la formación de un proletariado
urbano, que fue creciendo a medida que se incrementaba la producción y
cuyas condiciones de trabajo estaban sujetas a la ley de la oferta y la
demanda.
El marxismo aparece entonces en la década de
1840, cuando el capitalismo en los países de Europa occidental se
había consolidado y la clase obrera intervenía en los acontecimientos
históricos como fuerza política. Con el capitalismo surge y crece la
contradicción entre el carácter social de la producción y la apropiación
privada capitalista de los beneficios, en perjuicio de la clase obrera y
campesina.
Con base en lo que Marx esta observando, determina la
existencia de dos clases sociales básicas y contrapuestas; la burguesía
propietaria de los medios de producción y el proletariado que solo
poseía su fuerza como herramienta de trabajo.
El desarrollo del capitalismo en diversos países creó
las condiciones objetivas para estudiar las leyes que rigen a este sistema
económico y las contradicciones que las caracterizan.
El capitalismo fue la premisa más importante para la
aparición del marxismo[1] que contiene el análisis
científico del régimen de producción capitalista. Así, con el capitalismo
surge la clase obrera, y, Marx y Engels como sus principales dirigentes e
ideólogos.
La importancia de Marx
radica en haber logrado aplicar la conclusión implícita en la Historia Universal ,
la lucha de clases, mediante la cual explicó al proletariado su
situación de opresión en el régimen general del capitalismo y los motivó a
luchar, a liberarse de la burguesía explotadora. También aplicó el concepto de
Estructura Social, enriquecido por la distinción entre Infraestructura y
Superestructura como lo básico para la comprensión de la dinámica social.
Tanto Marx como Engels afirmaron (“Manifiesto comunista, 1849” )
que la historia universal no es otra
cosa que la historia de la lucha de
clases, del cambio sucesivo, en el dominio y en la victoria de una clase
social sobre otra. Esa lucha de contrarios (entre poseedores y desposeídos es
decir, entre los que quieren seguir manteniendo sus privilegios y aquellos que
luchan por liberarse de esa opresión) es lo que ha permitido que la
sociedad se transforme y evolucione a un
nuevo Modo de Producción[2]. En este sentido,
afirman que la lucha de clases es el motor de la historia.
Afirmaban que las relaciones capitalistas de
producción serían la última forma antagónica del proceso histórico.[3] El modo de producción del
capitalismo industrial conducirá a la supresión de la propiedad privada, a
formar una sociedad sin clases, llamada Socialismo; no sólo por la rebelión de
los oprimidos sino por la propia evolución del capitalismo, donde la progresiva
acumulación del capital determinaría la necesidad de nuevas relaciones de
producción basadas en la propiedad colectiva de los medios de producción.
Superada la propiedad privada, el hombre vencería la enajenación económica y a
continuación, todas las demás.
Concepción Materialista de la Historia
El marxismo esta compuesto de una teoría social; el
materialismo histórico y de una filosofía; el materialismo dialéctico.
El Materialismo
Histórico aludía a la
importancia que el factor histórico daba en su interpretación a la vida social.
Para Engels “las causas finales de todo cambio
y de toda revolución política hay que buscarlas, no en la mente de los hombres,
ni en el concepto elevado que los hombres tengan de la eterna verdad y de la
justicia, sino en las distintas maneras que ha habido de producción y de
cambio. No en la filosofía sino en la economía de cada época determinada”.
El Materialismo
Histórico parte del principio de
que la producción y el intercambio de productos constituyen la base del orden
social. Al analizar cualquier sociedad
debe considerarse lo que se produce, cómo se produce y cómo se
intercambian los productos. Esta relación entre individuos es la que explica la
existencia de las clases sociales y su articulación dentro de la sociedad.
En su concepción materialista de la historia, Marx
afirma que son los propios hombres los que crean su historia, es decir, son al
mismo tiempo actores y autores de su drama histórico universal. Afirmando que
son las relaciones de producción y de cambio, es decir, las relaciones
económicas, las que determinan dialécticamente el curso de la
historia. Y termina diciendo que “no es la conciencia de los seres humanos
lo que determina a su ser, sino el ser social lo que determina su conciencia”.
La explicación de los fenómenos sociales, a la que habían
aludido algunos pensadores, entre ellos Hegel, no se obtiene por medio de un
espíritu abstracto, sino a través de las condiciones materiales de
existencia. Asimismo, las pasiones
juegan un papel secundario en el proceso histórico, por consiguiente no son las
personalidades de los grandes hombres los que impulsan el desarrollo histórico,
como pensaban Voltaire y otros, sino las masas, que se constituyen en las
fuerzas productivas de la sociedad, por lo cual se constituyen en fuerza
motriz. De tal suerte que las grandes personalidades influyen en el proceso
histórico aun cuando no en forma determinante, pueden acelerar o retardar el
proceso, pero en todo momento son las masas la fuerza motriz de la historia.
En síntesis, el Materialismo Histórico,
utilizó la dialéctica de Hegel pero la aplicó a fuerzas motoras
materiales. Para Marx los seres humanos transforman el mundo que los rodea para
satisfacer sus necesidades y al hacerlo, establecen relaciones que determinan
las condiciones de producción, su base material; la Estructura Económica
de la sociedad, es decir, la
Infraestructura , sobre la cual se levanta la Superestructura :
integrada por leyes e instituciones políticas “a las que corresponden
determinadas formas sociales de conciencia.” De tal suerte, que Marx utilizó
como categorías de análisis a la
Estructura y Superestructura para explicar a Totalidad
Social.
El Método Dialéctico Materialista
El método dialéctico lo llevo a sostener que el
capitalismo industrial (afirmación o tesis) engendra al proletariado (negación)
y ambas contradicciones son superadas en la sociedad sin clases (síntesis).
Además, definió al hombre en relación con su dimensión productiva y económica;
encontró en la creación del Estado, la propiedad privada y el capital el origen
de toda la enajenación humana.
Bibliografía
y
Sierra Campuzano, Claudia. Historia de México I A la Luz de los Especialistas.
Esfinge, México, 2003, pp. 16-49.
y
Martínez Álvarez, César
y Rodríguez, Ramos Juventino. Historia
de México en el Contexto Universal I.
Publicaciones Cultural, México, 2002, pp. 18-23.
Profesor: Jose Juan Sánchez Pérez |
Lectura 4
Bloque 2
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OBJETIVO: En esta lectura encontrarás información sobre la importancia que ha tenido la construcción de la historiografía moderna a partir de la Escuela Francesa de los Annales.
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INSTRUCCIONES:
· Lee con atención y subraya los aspectos más importantes de la Escuela Francesa como son: representantes, principales tesis y/o planteamientos, categorías de análisis.
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La escuela francesa sustituye la decimonónica historia política, biográfica y narrativa, por una historia económica, social y mental, con pretensiones de historia total, propuesta por Marc Bloch y Lucien Febvre cuando fundaron la revista Annales en 1929, tarea continuada por Fernand Braudel (entre 1956 y 1968) con un enfoque estructural y economicista, y culminada, finalmente, por Jacques Le Goff y otros (entre 1969 y 1989) desarrollando la historia de las mentalidades, posiblemente la aportación más original de la nueva escuela francesa. La derrota de Alemania, cuna de la historiografía positivista, en las dos guerras mundiales creó las condiciones geopolíticas para el triunfo internacional de la nueva historia francesa, cuya influencia es fundamental, tanto en su versión "annaliste" como marxista, para comprender la renovación de la historiografía española en los años 60 y 70.
Hoy la escuela de Annales no existe. Hubo un intento de resucitarla, en 1989, con la propuesta del "tournant critique" impulsada por Bernard Lepetit (muerto prematuramente en 1996) pero fracasó, dándole en parte la razón a los críticos como Hervé Coutau-Begarie y François Dosse que, en los años 80, decían que la revista y las instituciones que se crearon a su alrededor, habían abandonado los postulados fundadores e iniciado una deriva conservadora. La pérdida de influencia de Francia y del francés a causa de la globalización dificultan, por lo demás, su improbable renacimiento en el siglo XXI. Otros países y escuelas han ido pugnado desde finales de los años 70 por tomar el relevo de la escuela francesa del siglo XX, cuyo patrimonio es, desde hace tiempo, de todos los historiadores y cuyo ejemplo ha nutrido nuevas plataformas historiográficas como la red Historia a Debate que coordinamos, nacida en España en 1993 y cuya presencia, dentro y fuera de Internet, alcanza ya más de 40 países.
En los años 90 del pasado siglo ha comenzado un cambio de paradigmas historiográficos que precipitó, entre otras cosas, la mencionada crisis irreversible de Annales pero que, en nuestra opinión, no invalida el interés de muchas de sus propuestas que han pasado a formar parte del capital historiográfico acumulado. Partimos de la base -rectificando a Tomas S. Kuhn- de que las "revoluciones científicas" son, en realidad, una mezcla de rupturas y continuidades, es por ello que somos contrarios a construir la historiografía del siglo XXI volviendo al siglo XIX, haciendo tabla rasa de las cruciales contribuciones historiográficas del siglo XX, cuya pertinencia futura, naturalmente, habrá que afirmar o desmentir, reformar o rectificar, según los casos.
Algunos de los paradigmas y enseñanzas de los ahora viejos Annales que interesaría recordar y poner al día al construir, autocriticamente, la historiografía del siglo XXI:
1) Su crítica a la historia tradicional que hoy vuelve por sus fueros con una inusitada fuerza en la investigación y la enseñanza de la historia. Véase si no el auge de la biografía y la historia acontecimental (el primado de la cronología, se dice). Hoy se acepta que la nueva historia se excedió, para imponerse académicamente, en su crítica al positivismo, pero la vuelta sin más a la historia de los "grandes hombres", las "grandes batallas" y las "grandes instituciones" (por ejemplo, las historias últimas de la transición española) es mucho peor porque, apartando a la historia de las ciencias sociales, se amenaza su profesionalización, devolviendo la historia al seno de la literatura. Por eso sigue siendo útil, para el futuro de la historia, que los alumnos sigan leyendo viejos libros como "Combates por la historia" de L. Febvre o "¿Qué es la historia?" de E. H. Carr.
2) Su ejemplo como escuela historiográfica con 60 años de organización colectiva, creación de instituciones, intervención pública e innovación permanente. Frente a la tendencia academicista al individualismo pesimista engendrada en los años 80, hay que recordar que los grandes historiadores del pasado lo fueron también por representar escuelas o tendencias historiográficas, más incluso, diríamos, que por su genio individual. En la historiografía, como en la historia, el futuro lo construyen los que se agrupan para pensar la historia que se investiga o se enseña, para debatir, para llegar a consensos e intervenir. Además, si esto no lo hacemos los propios historiadores, lo harán otros por nosotros, como ha sido en el caso del "debate de las humanidades" desarrollado en España por iniciativa política.
3) Su apuesta por una historia total, concepto de origen marxista pero difundido por Annales. A la fragmentación de los temas, métodos y escuelas, de los años 80 ha sucedido una globalización de la economía y la información, la política y la cultura, a la cual la historiografía no puede ser ajena: afecta a los historiadores porque afecta a la historia. Ha nacido una nueva dimensión de la historia global como historia mundial, y son precisas nuevas tentativas de enfoques globales de la investigación, la enseñanza y la divulgación de la historia. Para lo cual hay que abandonar la fallida definición de los nuevos historiadores de la historia total, como un "horizonte utópico", que sirvió de coartada para una historia cada vez más fragmentada.
4) Su poco academicista definición del oficio de historiador como un profesional que tiene que servir, como investigador y docente, a los hombres de su tiempo. Bloch y Febvre decían que hay que comprender el pasado por el presente y el presente por el pasado, que el historiador no es un anticuario y debe nutrirse de la vida que le rodea, que la historia ha de servir para que la gente viva mejor, etc. Los historiadores de los terceros Annales, Jacques Le Goff, Georges Duby o Emmanuel Le Roy Ladurie, lograron algo muy difícil: que algunos de sus trabajos de investigación (de períodos no contemporáneos) llegasen a un público muy amplio. Compromiso social y alta divulgación, conexión academia-sociedad, pasado/presente/futuro: ahí está una de las claves del triunfo de Annales.
Precisamente, la perdida de influencia pública en los últimos años de la historia en Francia en favor de la sociología o la filosofía, tiene que ver con una desconexión con la sociedad, que ilustra lo que decíamos antes: la escuela de Annales se ha acabado junto con el siglo XX, pero, como el Cid Campeador, puede ganar todavía batallas después de muerta.

[1] La
aparición del marxismo estuvo preparada por el desarrollo de las ciencias
sociales. Nutriéndose de tres fuentes importantes: a) La filosofía alemana (dialéctica de
Hegel), b) La economía política burguesa clásica de Inglaterra (Smith y David
Ricardo) y c) El socialismo francés utópico (Saint Simón).
[2] Modos de Producción: Comunidad
Primitiva, Esclavismo, Feudalismo, Capitalismo y Socialismo. Además de ser una
Categoría de análisis que utiliza para explicar como la sociedad se ha
transformado al paso de un modo de producción a otro; a través, de la lucha de
clases.
[3] Después vendría un nuevo modo, al que
exhortaban a crearlo: el Comunismo, como la fase superior de la evolución
social.Marc Bloch
Fundador de la escuela Francesa de los Annales


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